La Historia

1519

La partida desde Sevilla

El 10 de agosto de 1519 partió navegando por el río Guadalquivir, desde Sevilla, una escuadra de cinco naves liderada por Hernando de Magallanes. Llegó hasta Sanlúcar de Barrameda (en la provincia de Cádiz), para poder abastecerse de lo necesario y resolver todo lo relacionado al gran viaje que les esperaba.

El 20 de septiembre la expedición zarpó con el objetivo de encontrar el paso marítimo que les permitiera llegar a las Indias Orientales, navegando hacia el occidente. El viaje se centraba en hallar las Islas de las Especias (Islas de las Molucas) en nombre del Rey de España, Carlos I. Magallanes acudió a él luego de haber recibido una negativa de su soberano, Manuel de Portugal.

1520

Descubrimiento del Estrecho

La llegada a la fría Patagonia no fue fácil. Mientras más navegaban hacia el sur, el clima era menos favorable para viajar. Magallanes decidió invernar en la Bahía de San Julián (ubicada en Santa Cruz, Argentina) pero ante la desesperación de la tripulación porque no encontraban el paso hacia el occidente y agravado por las bajas temperaturas, hubo un motín.

Después de sortear ese difícil episodio, la escuadra llega a la que llamaron Bahía de Todos los Santos que, finalmente, era el ansiado paso que buscaban. Para explorar este nuevo espacio marítimo, el capitán envía a dos naves a explorar. Su demora en llegar le hizo pensar lo peor: que pudiesen haber encallado o naufragado, pero al tercer día llegaron gritando de alegría, encontraron el paso al Mar del Sur, al que Magallanes llamó “Pacífico”.

1521

Muerte de Magallanes en Filipinas

Luego de un largo viaje, en el que pasaron por varias islas, llegaron a las que llamaron Filipinas. Allí se encuentran con el rey Humabón, con el que el líder de la expedición llega a un trato: el soberano le entregaría mapas de la región, que contaba con mucha riqueza, a cambio de que la tripulación europea los apoye en un enfrentamiento que mantienen con el cacique Silapulapu.

Pero al cumplir con el trato, cayeron en una emboscada y cientos de aborígenes los atacaron con jabalinas y flechas, una de ellas envenenada atravesó la pierna el líder de la expedición (la que no estaba cubierta por su coraza). Fue así como el 27 de abril de 1521, Hernando de Magallanes encontró la muerte. La hostilidad de aquel momento no permitió siquiera que la tripulación pudiera recoger su cuerpo. A pesar de no haber terminado el viaje de la primera vuelta al mundo, se le otorga el crédito de esta proeza.

1521

Por fin las especias

Luego de haber pasado hambre y haber deseado establecerse en cualquier lugar para, según consta en los relatos de Antonio Pigafetta, “terminar en ella nuestra existencia”, la expedición llegó a las Islas Molucas después de dos años de sacrificada navegación. Era el único lugar del mundo donde crecía el preciado árbol del clavo, el que se vendía a precios tan altos como el del oro.

Afortunadamente, lograron un buen trueque: todo lo que tenían en los barcos, como telas, cuchillos, espejos y tijeras, entre otros; pudieron cambiarlo por clavo, nuez moscada y jengibre. Su gran valor para los europeos (y paradójicamebte hoy es todo lo contrario) permitiría que, dicho botín, resultara suficiente como para costear la larga travesía alrededor del mundo.

1522

El regreso a Sevilla

Luego de 5 meses de solitaria navegación en un interminable Océano Índico, y de que la Nao Victoria, única nave que quedaba de la expedición, sufriera un accidente en el Cabo de Buena Esperanza, divisaron Cabo Verde. Esta localidad, al oeste de África, les indicaba la cercanía de las Islas Canarias y, por lo tanto, de España.

Sin creer lo que veían, en Sanlúcar de Barrameda recibieron a la tripulación y dispersaron la increíble noticia: Llegó la expedición con 18 desnutridos sobrevivientes, a cargo de Sebastián Elcano. Dieron cuenta al Rey de España que habían cumplido con la misión que se les había encomendado: Encontrar la ruta a las Islas de las Especias, habiendo dado la vuelta al mundo.